Dos letras
¿Qué es lo que hoy se apega a mi sueño de querer tocar en el cielo un hilo blanco? Pareciera ser que lo difícil se pone más interesante y aún así me pregunto nuevamente ¿Qué es lo que me mueve? No podría explicártelo. De verdad que no encuentro una manera de hacerlo más que con mi mirada que a veces quiero, intencionalmente, decírtelo todo.
Este sentimiento va creciendo. “No tengo tu boca, no tengo tus ganas y por más que intento, ya no entiendo nada”. Derrepente me provoca un poco de ansiedad; siento sed. Anhelo verte y cuando duermo por las noches, trato de naufragar por mares nunca antes navegados. Es mejor hacerlo inconsciente que hacerlo con los pies en la tierra porque lo hago a mi manera; Es el único lugar donde puedo tenerte. Pasan las horas y al despegarme de la metáfora en la que camino, sólo cuestiono por qué el destino vuelve a burlarse de mí hoy que te he conocido. Algún día tendré las palabras correctas para contestarte cada vez que me preguntas con tus ojos ¿Por qué?
Quiero darle al pensamiento el razonamiento que necesita para entender que no te tengo. ¿Será cuestión de razonamiento? No lo se, pero lo que sí se es que me muero por hacerte cosquillas; por sobarte la pancita cuando levantás los brazos; por darte besitos y despeinarte un poco más para acompañar tu sentir; por abrazarte cuando quieras un poco de calor; de cantarte día y noche para deleitar tu pensamiento hasta llegar a un punto donde explotas de emoción y me regales una sonrisa; De esas sonrisas que dicen mucho. Podés acompañarla con esa carita que tanto me gusta… sí, esa carita que escondes pero que he podido descubrir un par de veces. Y que cierres los ojos por un momento, vas al cielo y al regresar lo hagas estando enamorada de mí.
Pienso en ti, pienso en tu nombre, pienso en tus sueños… pienso en el tiempo y pienso en mi camino. ¿Tú, por qué? Esta monosílaba que últimamente le ha dado sentido al desorden de mi vida; ha venido a cambiar mi pensamiento, a reavivar sentimientos que han resurgido del más remoto rincón de mi existencia. ¿Por qué? ¿Por qué te quiero tanto? ¿Por qué en dos letras puedo decírtelo todo y a la vez nada? ¿Por qué esta vez es tan especial? ¿Por qué hoy que he descubierto en tus ojos maravillas de una gaviota? En dos letras puedo explicártelo… dos palabras! Sabés callar y prefiero que sea así, porque leer de tus labios que no coincidimos es como regresar a la muerte, donde no quiero estar. Estoy vivo, tengo luz en la oscuridad de mi amor y esa luz sólo puedo verla en el alba… Me dirás tu nombre. Tú sabrás cuándo me dirás tu nombre.