Vendo sueños…
Y entonces me preguntó el vendedor de sueños: “¡Maje! ¿Qué estás pensando? ” Y le respondí: “La verdad, no lo se… Sólo se que hoy es diferente”.
Tan diferente que llegué a la conclusión que amar es arriesgarse un poco. Después de eso, todo empieza a ordenarse. Todo vale la pena. Es la única manera cómo realmente experimentar eso que Jesús nos pidió. Sí, es un invento de Dios eso que le llaman… “Amor”. Por lo tanto, es bueno. Así de simple y sencillo.
Hoy vendo sueños, de diferentes tipos, tamaños, colores y sabores… el mío no. El mío ni lo voy a compartir porque parece ser que sólo yo lo entiendo. Sí, porque es la misma historia de siempre. Ya se lo que viene, sí… ya lo se. Ya se los movimientos que tengo que dar, lo que tengo que pensar, decir, hacer, etc… el problema es que esta vez, de verdad que no se cómo va a terminar. Es más… ni se si va a terminar. Talvez sólo es el inicio… ja!
Y entonces los sueños, como venía diciendo… Hay van a disculpar, es que siempre me desvío un poco. Pero como escribía: Vendo sueños… de diferentes tipos, tamaños, colores y sabores… el mío no. El mío ni lo voy a interpretar porque parecer ser que ya ni entiendo lo que me pasa. Sí, porque es otra historia con el mismo desenlace: Gris, insípido…un hoyo sin fondo!
Cuando el vendedor de sueños me ofreció el mío, sin saber a lo que me atenía, siempre con la sonrisota, babeando y estupefacto le dije que sí. Que la vida de uno sea interesante sólo depende de uno mismo. Es así de simple y de cierto. Cuando una ola se aproxima (sí, de esas olas) viene con todo! Con TODO! Te arrastra, te revuelca… te deja en tu cuerpo el olor a cielo y tierra, mar y sal… pero con facilidad te abandona. Es un gran pijazo! Nadie lo niega…
Pero y entonces con los sueños…. mejor ya ni sueño. He decidido penetrar mi pensamiento a tal grado de darle un STOP a las neuronas que hacen funcionar cada célula. Sí, un stop… Con un vino tinto, con un toro loco, con una lámpara verde y un poco de jazz me doy cuenta que es imposible. No me has preguntado si me da igual o no.
Y es que toda la vida es un sueño… sueños, sueños, sueño. Perdidos en el firmamento, pero al final son sueños. Este mundo va a la velocidad de un rayo; sueños efímeros… y aunque no lo quiera aceptar, terminan siendo sueños humanos. Unos duran 30 años… otros duran 2 meses. Siguen siendo sueños. ¿Cuándo despertamos? Despertaremos en el cielo…
Hoy vendo sueños, de diferentes tipos, tamaños, colores y sabores… el mío no. El mío ni lo voy a compartir porque parece ser que sólo yo lo quiero. Sí, porque es la misma historia de siempre…
Me encanta como escribis, soy nueva aqui y buscaba gente que pensara o que escribiera lo que yo escribo.
Soy Dany de Costa Rica, me encantó leerte!
ladany
April 4, 2011 at 3:55 am